Encefalopatía traumática crónica


La encefalopatía traumática crónica describe una degeneración gradual de la función cerebral, debido a repetidas lesiones en la cabeza que causan conmociones cerebrales con síntomas y conmociones cerebrales que son asintomáticas. Una vez que los primeros síntomas de una conmoción cerebral se han desvanecido, pueden aparecer nuevos síntomas algunos meses o años más tarde.

Los síntomas de una encefalopatía traumática crónica a largo plazo se presentan lenta y sigilosamente en el paciente. Inicialmente, puede haber problemas de concentración y de memoria, con episodios de desorientación, confusión, mareos y dolor de cabeza. La persona experimenta el retorno de estos signos, incluso sin sufrir una nueva lesión en la cabeza. A medida que la encefalopatía traumática avanza, el comportamiento se vuelve más irregular, desde agresión hasta síntomas similares a los de la enfermedad de Parkinson. Finalmente, los procesos de pensamiento disminuyen considerablemente, dando lugar a una demencia acompañada de más síntomas de Parkinson, incluyendo alteraciones del habla y la habilidad para caminar. Lamentablemente esta situación es progresiva y no se puede detener.

El diagnóstico de esta condición es difícil de hacer clínicamente, ya que mediante una tomografía computarizada no se visualizan hemorragias u otras anomalías principales, y su desenvolvimiento es parecido al de otras enfermedades que atacan la función cerebral. Las mejores opciones para confirmarla son la autopsia y la disección del cerebro, pero son mecanismos que no ayudan al paciente en particular. La clave para identificar el problema se basa en la presencia de una proteína anormal llamada tau, que se acumula en el cerebro y crea alteraciones en las células y fibras nerviosas. Estas anomalías lucen diferente a las que se encuentran en un cerebro con Alzheimer, donde la pérdida de tejido cerebral se observa de forma rutinaria.


Las víctimas de la encefalopatía traumática crónica parecen ser más propensas a la muerte por sobredosis de alcohol o drogas y el suicidio. También se ha planteado que existe una relación entre esta condición y deportes como el boxeo, cuyo desenvolvimiento puede causar una conmoción cerebral en uno de los boxeadores.