Encefalopatía

La encefalopatía es un término general que significa enfermedad cerebral, daño o mal funcionamiento. Puede presentar un amplio espectro de síntomas, que van desde leves, como la pérdida de memoria o sutiles cambios de personalidad, a graves, tales como demencia, convulsiones, estado de coma o la muerte. En general, la encefalopatía se manifiesta por un estado mental alterado que a veces se acompaña de manifestaciones físicas, por ejemplo, la mala coordinación de los movimientos de las extremidades.


El término encefalopatía, en la mayoría de los casos, está precedido por varios términos que describen la razón, causa, o condiciones especiales del paciente. Por ejemplo, la encefalopatía anóxica significa daño cerebral por falta de oxígeno, y la encefalopatía hepática significa un mal funcionamiento cerebral debido a una enfermedad hepática. En total, existen más de 150 términos diferentes en la literatura médica que modifican o preceden a la “encefalopatía”.

Las causas de la encefalopatía son numerosas y variadas, se incluyen infecciones, problemas metabólicos, toxinas, medicamentos, cambios fisiológicos, traumatismos, entre otras. De ahí que a menudo sea considerada como una complicación de un problema principal, como cirrosis hepática, insuficiencia renal, o anoxia.

El tratamiento temprano de muchos tipos de encefalopatía puede eliminar, reducir o detener los síntomas de la enfermedad. En muchas ocasiones, se puede prevenir evitando las causas primarias.

Causas de la encefalopatía

Las causas de la encefalopatía son numerosas y variadas, pero algunas de las principales incluyen:

  • Infecciones (bacterias, virus, parásitos)
  • Anoxia (falta de oxígeno en el cerebro, incluyendo causas traumáticas)
  • Alcoholismo (toxicidad del alcohol)
  • Condiciones hepáticas (por ejemplo, insuficiencia hepática o cáncer de hígado)
  • Trastornos renales (insuficiencia renal)
  • Enfermedades metabólicas (hiper o hipocalcemia, hipo o hipernatremia o hipo o hiperglucemia)
  • Tumores cerebrales
  • Algunos tipos de productos químicos tóxicos (mercurio, plomo, o amoníaco)
  • Alteraciones en la presión dentro del cerebro (a menudo asociadas con sangrado, tumores o abscesos)
  • Mala alimentación (ingesta inadecuada de vitamina B1)

Algunos medicamentos pueden causar encefalopatía, por ejemplo, el síndrome de la encefalopatía posterior reversible  puede ocurrir debido al uso de medicamentos como el tacrolimus y ciclosporina. Este síndrome se manifiesta con síntomas de dolor de cabeza, confusión y convulsiones.

Síntomas de la encefalopatía

Aunque la encefalopatía puede presentarse acompañada de varios síntomas, al menos uno está presente en todos los casos. Se trata de un estado mental alterado. Este estado mental puede ser sutil y desarrollarse lentamente durante años  o puede ser profundamente obvia y desarrollarse rápidamente, por ejemplo, la anoxia cerebral lleva al coma o la muerte en unos pocos minutos. A menudo, los signos de alteración del estado mental pueden manifestarse como falta de atención, falta de juicio o la mala coordinación de los movimientos.

Otros síntomas graves que pueden ocurrir incluyen:

  • Letargo
  • Demencia
  • Convulsiones
  • Temblores
  • Espasmos musculares y mialgia
  • Respiración de Cheyne-Stokes, un patrón de respiración alterada visto en casos de daño cerebral y el coma
  • Coma

A menudo, la gravedad y el tipo de síntomas están relacionados con la seriedad y la causa de la enfermedad o el daño cerebral. Por ejemplo, el daño hepático inducido por el alcohol (cirrosis alcohólica) puede dar lugar a temblores involuntarios en las manos (asterixis), mientras que la anoxia severa (falta de oxígeno) puede resultar en coma sin movimiento. Otros síntomas pueden no ser tan graves y ser más localizados, como la parálisis de los nervios craneales, que resulta del daño a uno de los 12 nervios craneales que salen del cerebro; o ser muy sutiles y provocados por lesiones repetidas en el tejido cerebral, como la encefalopatía traumática crónica. Esta es causada por lesiones y contusiones sufridas frecuentemente por los jugadores de fútbol y otras personas que practican deportes de contacto. Puede causar lentos cambios con el tiempo, que no se diagnostican fácilmente, y conducir a la depresión crónica u otros cambios de personalidad con consecuencias para la vida.

Incluso los bebés y los niños pueden sufrir encefalopatía, así como los neonatos en el período prenatal si, por cualquier causa, se ve afectado el flujo sanguíneo del cerebro durante su desarrollo.  La encefalitis de Rasmussen es una enfermedad rara observada en los niños, que posiblemente se deba al desarrollo de auto-anticuerpos, y que en caso de no ser tratada puede provocar serias convulsiones.  Otra variante poco común de encefalopatía, que generalmente se desarrolla en personas más jóvenes, de 4 a 20 años aproximadamente, es el síndrome MELAS, por sus siglas en inglés, y se caracteriza por episodios tipo ictus, encefalopatía mitocondrial, y acidosis láctica, debido a la presencia de ADN defectuoso en las mitocondrias del paciente. Estos orgánulos son responsables de la conversión de energía dentro de las células.

¿Cómo se diagnostica la encefalopatía?

El diagnóstico de la encefalopatía suele hacerse mediante pruebas clínicas realizadas durante el examen físico, como las pruebas de estado mental, pruebas de memoria y pruebas de coordinación, para documentar un estado mental alterado.

Por lo general, el diagnóstico se produce cuando el estado mental alterado acompaña otro diagnóstico primario como la enfermedad hepática crónica, insuficiencia renal, anoxia, o muchos otros diagnósticos.

En consecuencia, los médicos pueden utilizar varias pruebas diferentes al mismo tiempo para diagnosticar tanto la condición primaria, como la propia encefalopatía. Este enfoque para el diagnóstico es realizado por la mayoría de los médicos, debido a que muchos consideran que la encefalopatía es una complicación que se produce por un problema de salud subyacente. A continuación se listan algunas de las pruebas más utilizadas durante los exámenes de diagnóstico de las posibles causas primarias:

  • Recuento sanguíneo completo (infecciones o pérdida de sangre)
  • La presión arterial (presión arterial alta o baja)
  • Pruebas metabólicas (niveles sanguíneos de electrolitos, glucosa, lactato, amoniaco, oxígeno y enzimas hepáticas)
  • Medicamentos o niveles de toxinas (alcohol, cocaína, anfetaminas, entre otros)
  • Análisis de sangre y otros fluidos corporales (infecciones de muchos tipos)
  • La creatinina (función renal)
  • TC y MRI (edema cerebral, anomalías anatómicas o infecciones)
  • Ecografía Doppler (flujo anormal de la sangre a los tejidos o abscesos)
  • Encefalograma (daño cerebral o patrones anormales de ondas cerebrales)
  • El análisis de autoanticuerpos (demencia causada por anticuerpos que destruyen las neuronas)
  • Revisión de los medicamentos de la persona, ya que algunos medicamentos, por ejemplo, la ciclosporina, pueden ser responsables de los síntomas.

Se aclara que esta lista no es exhaustiva, y no todos los ensayos anteriores se deben hacer para llegar a un diagnóstico, generalmente el médico ordena pruebas específicas de acuerdo a los síntomas y la historia del paciente.

Tratamiento de la encefalopatía

El tratamiento de la encefalopatía varía con la causa primaria de los síntomas y, en consecuencia, no todos los casos de encefalopatía se tratan de la misma forma.

A continuación se muestran algunos de los tratamientos recibidos de acuerdo a las condiciones primarias que presenta el paciente:

  • Anoxia a corto plazo (por lo general menos de dos minutos): la oxigenoterapia.
  • Anoxia a largo plazo: la rehabilitación.
  • Toxicidad del alcohol a corto plazo: líquidos intravenosos o ningún tratamiento.
  • El abuso crónico de alcohol (cirrosis o insuficiencia hepática crónica): lactulosa oral, dieta baja en proteínas, antibióticos.
  • Encefalopatía urémica (debido a la insuficiencia renal): corregir la causa fisiológica subyacente, diálisis, transplante de riñón.
  • Encefalopatía diabética: la administración de glucosa o la eliminación de la glucosa en sangre para tratar la hipoglucemia.
  • Encefalopatía hipo-o hipertensiva: medicamentos para aumentar o reducir la presión arterial.

La clave para el tratamiento de cualquier encefalopatía es entender la causa básica y por lo tanto diseñar un esquema de tratamiento para reducir o eliminar la causa Existe un tipo de encefalopatía que es difícil o imposible de tratar, la encefalopatía estática, un daño cerebral o estado mental alterado que es permanente. La mejor forma de proceder en estos casos es evitar más daños y ejecutar la rehabilitación para permitir que el individuo actúe a su nivel funcional más alto posible.

Complicaciones de la encefalopatía

Las complicaciones de la encefalopatía pueden variar de ninguna a profundas alteraciones mentales que conducen a la muerte. Además, muchos investigadores consideran que la encefalopatía por sí sola es una complicación que surge de un problema de salud primario.

A continuación se listan algunos tipos de encefalopatía y sus principales complicaciones asociadas:

  • Encefalopatía hepática (edema cerebral con herniación, coma, muerte)
  • Encefalopatía metabólica (irritabilidad, letargo, depresión, temblores, en ocasiones el coma o la muerte)
  • Encefalopatía urémica (letargo, alucinaciones, estupor, espasmos musculares, convulsiones, muerte)
  • La encefalopatía de Hashimoto (confusión, intolerancia al calor, demencia)
  • La encefalopatía de Wernicke (confusión mental, pérdida de memoria, disminución de la capacidad para mover los ojos)
  • Encefalopatía límbica (pérdidas de memoria, sobre todo en la memoria a largo plazo, comportamiento variable, emocional y agitado, convulsiones, dificultad para controlar las extremidades, fatiga y problemas de visión)
  • Encefalopatía glicina (progresiva falta de energía, dificultades en la alimentación, un tono muscular débil, movimientos espasmódicos anormales y problemas con la respiración potencialmente mortales)
  • Encefalopatía hipertensiva (hipertensión severa, inflamación aguda del riñón o nefritis, y la disfunción cerebral)
  • Encefalopatía isquémica hipóxica (pérdida de la memoria, descontrol de los movimientos y aumentos en la frecuencia cardíaca)
  • Encefalopatía estática (parálisis cerebral, problemas de aprendizaje, retraso mental, autismo, retrasos del habla, déficit de atención, problemas de audición y la visión)
  • Encefalopatía espongiforme transmisible (deterioro de la función cerebral, incluyendo cambios en la memoria, cambios de personalidad y problemas de movimiento que empeoran con el tiempo)
  • Encefalopatía neonatal (reflejos frenados, tono muscular deficiente, mala alimentación, convulsiones y dificultad para respirar)

¿Cuál es el pronóstico de la encefalopatía?

El pronóstico para un paciente con encefalopatía depende de las causas iniciales y, en general, la cantidad de tiempo que se necesita para invertir, detener o inhibir las causas. En consecuencia, el pronóstico varía de un paciente a otro y oscila entre la recuperación completa a un mal pronóstico, que a menudo conduce a un daño cerebral permanente o la muerte. Este pronóstico muy variable está ejemplificado por los pacientes que reciben la encefalopatía de hipoglucemia. Si los pacientes con hipoglucemia son tratados ante los primeros signos de encefalopatía, por ejemplo, irritabilidad y confusión leve, la mayoría de ellos se recupera completamente. Los retrasos de horas o días en la corrección de la hipoglucemia pueden provocar convulsiones o coma, así como una recuperación parcial. Un largo retraso o múltiples retrasos en el tratamiento pueden llevar a un mal pronóstico, con graves daños cerebrales, el coma o la muerte.

Aunque los síntomas y el marco de tiempo varían ampliamente de paciente a paciente y de acuerdo con las causas iniciales de la encefalopatía, el pronóstico de cada caso por lo general sigue el patrón descrito anteriormente en el ejemplo hipoglucémico y depende de la extensión y la rapidez con la que se trata la causa subyacente.

Prevención de la encefalopatía

Muchos de los casos de encefalopatía pueden prevenirse. La clave para la prevención es detener o limitar la probabilidad de desarrollar cualquiera de las causas que la provocan. Cuando una persona  desarrolla una encefalopatía, mientras más rápido se trate la causa subyacente, más probable será evitar una  encefalopatía severa.

Algunas situaciones que deben evitarse son las siguientes:

  • Encefalopatía diabética: Siga su plan prescrito de tratamiento para la diabetes, incluyendo las  mediciones de glucosa.
  • Encefalopatía hepática: Evite la intoxicación por alcohol, sobredosis de drogas y las inyecciones intravenosas de drogas ilegales.
  • Encefalopatía anóxica: Evite la asfixia con alimentos. Evite comportamientos peligrosos que puedan conducir a traumatismos cervicales y en la cabeza. Evite la exposición al monóxido de carbono.
  • Encefalopatía hipertensiva: Controle su presión arterial, tome los medicamentos antihipertensivos como se indica y no detenga el tratamiento ni lo cambie sin consultar a un médico.
  • Encefalopatía infecciosa: Evite el contacto físico con las personas que están infectadas con microorganismos que pueden causar encefalopatía, tales como N. meningitidis o Shigella.
  • Encefalopatía urémica: No evite la diálisis programada si ese fuera su caso. Tome todos los medicamentos según las indicaciones y obtenga evaluaciones frecuentes de su estado mental.

Los métodos para la prevención de la encefalopatía son casi tan numerosos como las causas subyacentes, sin embargo, algunos casos de encefalopatía no se pueden prevenir, como la congénita o la encefalopatía traumática accidental.