Encefalopatía límbica


La encefalopatía límbica es un trastorno que involucra al sistema límbico, un área del cerebro responsable de la conducta, la memoria de almacenamiento y recuperación, y la emoción. Existen varias causas de la encefalopatía límbica, condición que puede aparecer de forma gradual o aguda.

Las opciones de tratamiento varían, dependiendo de la causa subyacente, y por lo general requieren la consulta con un neurólogo, especialista que se centra en el tratamiento de las enfermedades del cerebro y el sistema nervioso.

Algunas de las causas más frecuentes para que un paciente desarrolle una encefalopatía límbica son:

  • Una infección o inflamación en el cerebro
  • Daño en los tejidos del sistema límbico causado por accidentes cerebrovasculares, crecimientos malignos y lesiones asociadas con la enfermedad degenerativa del cerebro
  • Daño cerebral causado por un trauma, por ejemplo la presión en el cerebro como resultado de una acumulación de líquido cefalorraquídeo

Los pacientes con esta enfermedad comenzarán a experimentar pérdidas de memoria, sobre todo en la memoria a largo plazo. Su comportamiento puede cambiar y puede ser emocional o agitado. En algunos casos se pueden presentar episodios de convulsiones.

La encefalopatía límbica puede ser sutil al inicio, pero llega a ser más severa con el tiempo, como signo de que el paciente empeora. En casos extremos, se produce muy rápidamente y puede ir acompañada de otros signos de trauma, tales como dificultad para controlar las extremidades, fatiga y problemas de visión.

Generalmente, el tratamiento se inicia con un examen completo, incluyendo el análisis de imágenes médicas para observar detalladamente lo que está sucediendo en el interior del cerebro. Algunos medicamentos pueden ser útiles para el manejo de los síntomas, así como de las causas primarias, por ejemplo, determinadas infecciones.

La cirugía también puede ser una opción para la eliminación de los tumores o la colocación de drenajes para aliviar la presión sobre el cerebro, así como los cuidados de apoyo para los pacientes. Estos pueden incluir la terapia para trabajar en el control y expresión de sus emociones.


El pronóstico del paciente depende de la causa y la rapidez con que ha sido identificado el problema. Un paciente con un padecimiento inicial leve puede tener una recuperación completa, mientras que otro paciente que parece bastante estable en un primer momento, puede descompensarse y enfermarse grave y rápidamente. Por lo general es necesario realizar un seguimiento para asegurarse de que el paciente se está recuperando y monitorear posibles complicaciones.